Comparan estado patrimonial de Valparaíso, Santiago y Cachapoal

En el 2° Índice del Patrimonio de la U. Adolfo Ibáñez, el puerto obtiene nota roja en materia de conservación. Expertos alertan sobre necesidad de evaluar la calidad de las restauraciones.

Patricio Contreras Vásquez

Nuestros bienes culturales pueden lucir saludables aunque sean estructuralmente frágiles. Es una de las conclusiones del 2° Índice del Patrimonio elaborado por la Universidad Adolfo Ibáñez, que revisó 53 edificios de las provincias de Valparaíso, Santiago y del Cachapoal (en la Región de O’Higgins).

El catastro fue realizado antes del 27 de febrero de 2010 y evaluó cada inmueble con una escala de 1 a 7, considerando factores como su “conservación”, “accesibilidad” y “restauración”.

Santiago tuvo el mejor promedio en las evaluaciones, con un 5, que se debería a que los propietarios de los inmuebles cuentan “con los recursos para asumir su mantención”. Fue seguido por la provincia del Cachapoal con un 4,9 y al final quedó Valparaíso con un 4,6.

El promedio de los 53 edificios respecto de su “conservación” fue mediocre: un 4,2. Fernando Guzmán, miembro del equipo técnico del estudio, explica que detectaron una divergencia entre la imagen externa y el estado interior de los inmuebles. Por ejemplo, la iglesia Inmaculada de La Compañía, en Graneros, lucía bien y se desplomó con el sismo.

“Se requiere una investigación sobre si las restauraciones que se han hecho son de buena calidad”, dice. Y agrega: “En el caso de La Compañía, el dato es que hubo una intervención en 1985 que técnicamente no fue adecuada. En cambio, el monasterio benedictino de Rengo sí había sido sometido a una restauración exhaustiva, profunda, profesional, y el edificio soportó el terremoto”.

La nota más baja de todo el Índice corresponde a la información que cada edificio proporciona a sus visitantes: 3,1. La calificación más alta fue por el uso adecuado de los bienes patrimoniales: un 65% tuvo nota entre 6 y 7.
La deuda pendiente es Valparaíso, pues obtiene un 3,8 en “conservación”. Entre los bienes con peor nota figuran la Plaza Aníbal Pinto y el edificio Óptica Hammersley, que no superan el 3.

Rodrigo Moreno, miembro de ICOMOS-Chile y participante del estudio, plantea la urgencia de un rol estatal activo: “Es necesario revisar la institucionalidad vigente, incorporar fuertes recursos y velar o promover el uso de los bienes culturales de la mejor forma posible en el país”.

Publicado en “Cultura”, El Mercurio

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