Galería

La Zamacueca (Manuel Antonio Caro, 1973, detalle)
14 de septiembre

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Dieciséis personajes más un perro— componen este óleo sobre tela de Manuel Antonio Caro, maestro del costumbrismo decimonónico. Baile, música y comida son los ejes que reúnen a los participantes en torno a la celebración de lo chileno, esa identidad tan esquiva e indescriptible. A la izquierda una mujer sirviendo el ponche; en el centro, el baile de la zamacueca, con su ritual de cortejo y picardía, acompañado de un ebrio que sostiene un gran vaso en su mano; a la derecha, las productoras de música, con un arpa y guitarras, alentadas por un hueso de poncho que, más arriba que todos, aplaude el momento. Algunos asemejan y valoran esta composición a «Las Meninas» de Velásquez, o a «La Libertad guiando al Pueblo» de Delacroix: ¿define, este cuadro, lo propiamente chileno? Juzgue usted.

Melancolía I (Alberto Durero, detalle, 1514)
01 de septiembre al 13 de septiembre de 2009

Melancolía I

Este grabado ha sido objeto de múltiples interpretaciones. Melancolía —algunos dicen que es una mujer— es un ángel pensativo y absorto. Con su puño izquierdo apoya su cabeza; con su otra mano sostiene un compás y, más abajo, en su pierna, reposa un libro. A su alrededor hay un angelito y un perro que duerme a sus pies. El resto del entorno se adorna con múltiples elementos: una balanza, un reloj de arena, clavos, una campanilla; de ahí que la interpretación sea inabarcable. Respecto al título, la Melancolía era el peor de los humores del cuerpo que desencadenaba las más bajas pasiones —maldad, avaricia, apatía— y que, eventualmente, podría decantar en la locura.

Eneas saliendo de Troya (Federico Barocci, detalle, 1598)
17 al 31 de agosto de 2009

Eneas saliendo de Troya

Virgilio lo narró en el Libro II de la Eneida: los troyanos han dejado entrar al misterioso caballo de madera. Embriagados, son sorprendidos por Ulises, Aquiles y el resto de los aqueos. El detalle seleccionado muestra a Eneas, el héroe troyano, llevando en los brazos a su padre Anquises luego de que un augurio de Júpiter los envalentonara para abandonar la ciudad caída. Durante la huida la esposa de Eneas, Creúsa, se queda atrás y no vuelve a aparecer. El héroe emprende su exilio, en busca de la fundación de la segunda Ilión, ahora en el Lacio, como antecesor de la grandeza romana. Este cuadro se encuentra hoy en la Galleria Borghese, en Roma

La fragua de Vulcano (Diego de Velázquez, detalle, 1630)
3 de agosto al 16 de agosto

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La fragua de Vulcano es una óleo en tela que aborda la mitología romana inspirándose en el poema Metamorfósis, de Ovidio. Velázquez pinta a Vulcano como un herrero que, acompañado de sus cíclopes, observa a Apolo envuelto en un manto naranja que descubre su torso desnudo y coronado por laureles. Éste le informa a Vulcano —que mira con ojos atónitos— del adulterio de su esposa Venus con el dios Marte, a quien el herrero le estaba forjando una armadura. El cuadro de Velázquez, influido por su residencia en Italia, se encuentra actualmente en el Museo del Prado, en Madrid.

La incredulidad de Santo Tomás (Caravaggio, 1601, detalle)
29 de julio al 02 de agosto de 2009

La incredulidad de Santo Tomás

Este óleo es obra del pintor barroco Michelangelo Merisi da Caravaggio. Da cuenta del episodio relatado en el Evangelio según San Juan: “Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré». Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros». Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente». Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío». Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído»”. Actualmente se puede apreciar en el palacio Sanssouci, el Versalles alemán.

Primavera (1476, Sandro Botticelli, detalle)
29 de junio al 28 de julio de 2009

La primavera

Cargada de mitología y de cultura humanística, La Primavera del pintor italiano Sandro Botticelli da lugar a diversas interpretaciones sobre su contenido. Un consenso ha estipulado el siguiente orden de su alegoría: a la izquierda se encuentra Mercurio, guardián del jardín de Venus e intermediario de los dioses con el hombre; las tres Gracias, servidoras de Venus, de cabellos arreglados; Venus, en el punto de fuga del cuadro, como una madona y madre creadora de toda la naturaleza. Completan el cuadro Cupido, Céfiro, dios del viento, y la ninfa Cloris. Otras interpretaciones plantean que la creación de Botticelli representa la corte de Lorenzo el Magnífico. Hoy se encuentra en la Galleria degli Uffizi, en Florencia.

La Escuela de Atenas (Rafael Sanzio, 1510-11, detalle)
22 al 28 de junio de 2009

La escuela de Atenas
Este fresco decora las llamadas estancias de Rafael, ubicadas en el Vaticano. Mide 770 centímetros de ancho por medio metro de alto. En ella Rafael sintetizó las figuras de la filosofía clásica con los grandes artistas y pensadores del Renacimiento: Epicuro, Pitágoras, Miguel Ángel y una veintena más, acompañados de algunos personajes indeterminados o cuya identidad es discutida. Platón y Aristóteles, figuras ampliamente difundidas en el medioevo, coronan el fresco en el punto de fuga, el espacio donde convergen el centro arquitectónico y los habitantes de la Escuela. Ambos hacen gestos acorde a sus intereses: Platón apunta al cielo —y sostiene su Timeo— y Aristóteles indica la tierra, mientras sostiene su Ética a Nicómaco.

El arte de la pintura (Johannes Vermeer, 1666, detalle)
15 al 21 de junio de 2009

El arte de la pintura

Los especialistas no creen que este óleo sobre tela funcione como autorretrato —en el sentido estricto del término— de Vermeer. Si se observa con detención, el pintor no tiene su paleta a la vista. Frente a él está una mujer que podría representar a Clío, la musa de la historia tal como la describió Cesare Ripa en su libro Iconología, del siglo XVI: en su rostro tiene una corona de laurel que representa la gloria y la vida eterna; la trompeta es la fama y en su otra mano sostiene un libro sin título claro. Detrás de ella cuelga un paño con un mapa: tiene un título superior, en los lados la vista de distintos pueblos y en el centro un plano principal. La tapicería de la izquierda cumple el rol de generar perspectiva al ocultar parte de la trompeta.

2 comentarios sobre “Galería

  1. Es lo más esquisito e interesante que e visto, todo es concreto e imaginativo, muy realista, inspirante y bello.

    Mis más cordiales condolencias….

  2. Es lo más esquisito e interesante que e visto, todo es concreto e imaginativo, muy realista, inspirante y bello.

    Mis más cordiales condolencias….

    De un lector del momento

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